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Actividad tradicional “La arriería”, antes que se construyeran las carreteras

LA ARRIERÍA DESDE LEYMEBAMBA: RUTA CHACHAPOYAS - CELENDÍN

Estimados lectores quiero hacerles llegar una actividad tradicional “La arriería”. Antes que se construyeran las carreteras Leymebamba – Chachapoyas, Leymebamba - Celendín y Leymebamba - Bolívar, nuestro pueblo se comunicaba con estas provincias por medio de la arriería, qué consistía en trasladarse en acémilas por los caminos de herradura, demorando en el trayecto de 3 a 6 días o más, de acuerdo al lugar a dónde íbamos.
Esta actividad de la arriería se desarrollaba como una ocupación constante de nuestros pobladores, alternando con la agricultura y la ganadería ocupaciones propias del lugar.
Entre los principales caminos de herradura que nos vinculaban con estos lugares fueron:

El camino de herradura a Chachapoyas - Yurumarca sitio de las minas de sal gema.
El camino de herradura la provincia de Bolívar y Uchumarca.
y el camino de herradura al distrito de balsas y la ciudad de Celendín.
los viajes que se hacían a Chachapoyas era con motivos y estudios primarios y secundarios, porque nuestra localidad -Leymebamba- había escuelas fiscales del estado se cursaban transición, primero y segundo años.

La Sal de Yurumarca
A Yurumarca se viajaba para traer la sal gema, los arrieros llevaban de 10 a 12 acémilas entre mulos y caballos, cada asimila cargaba de 6 a 10 arrobas de sal, algunas cargas venían en piedras (cargando 2 por asimila) y otras en piedras de sal pequeñas enterciadas en adorotes, pues hasta el año 1945 no se conocía la sal costeña. Estos viajes demoraban entre ida y vuelta de 10 a 12 días. las pascanas o lugares donde se pernoctaba por las noches, eran muy conocidas por tener pastos y agua para las acémilas.
Salían de Leymebamba, pasaban Chilingote, Samanga, Lucmillas, Cielache, Puente Santo Tomás, hasta pernoctar en Shocme (laderas y llanuras de la Jalca Grande). el segundo día llegaban al lugar llamado El Molino, cerca la ciudad de Chachapoyas, pasando por Magdalena, Tingo y San Isidro. El tercer día atravesaban la ciudad de Chachapoyas por el camino que hoy se llama jirón Santo Domingo hasta llegar a las pampas de Huishcabamba, pasando por Vituya. El cuarto día llegaban a la cuesta de Apas. El quinto días llegaban a Yurumarca, allí conversaban con el administrador de la mina quién ordenaba a sus trabajadores para los disparos necesarios con cargas de dinamita para sacar los bloques de la sal gema dentro de un túnel, Los arrieros preparaban las cargas para todas las acémilas.
El séptimo día iniciado en el regreso llegando a las mismas pascanas hasta llegar a Leymebanda, en total estos viajes duraban 11 días, luego los dueños de la sal, vendían en la localidad (de Leymebamba) y lo sobrante tenían que llevarlo a bolívar y Uchucmarca, para hacer el cambio o trueque con productos de la zona, como lanas de oveja, papás, arvejas, trigo, cebada y otros.

Ruta Leymebamba Uchumarca
La ruta Bolívar y Uchucmarca era de 3 días partiendo de Leymebamba San Miguel, Llushpe,  la Puchicana, Purumacho, siccic, Tambillos,  Teaben, cruzábamos el río Atuén, ascendíamos una escalera o gradería de piedra, pasábamos el caserío de Atuén cerca de las orillas de la laguna la Sierpe, llegando a la pascana Los Balcones ubicado al pie del Cerro Ulila
Al segundo día ascendíamos hasta la cumbre de Ulila, y entre vientos cerrazón de nubes atravesamos la pampa de la Quinua, donde se observaba cientos de ovejas, luego por la tarde llegábamos a Uchucmarca. Allí, se alquilaba pastos para las acémilas, nos quedábamos hasta 2 días para vender la sal y hacer el cambio o trueque con los productos ya mencionados. Para ir a bolívar (en la Libertad) íbamos de las quinuas por otro camino hasta llegar a la ciudad.

Ruta Leymebamba Balas y Celendín
Los viajes a Balsas y Celendín eran con fines comerciales y también de estudios primarios y secundarios, los productos que se traía eran comestibles. Estos viajes se hacían de 8 a 10 acémilas y dos arrieros
A Celendín los viajes duraban de 6 a 8 días los parajes o pascanas eran muy conocidos por los arrieros, se partía de Leymebamba cruzábamos Pomacochas, Lluy, Coypata,  Calla Calla chico hasta llegar a la fila de Calla Calla, bajábamos por el cerro Jinéz, Achupas, Tambo Viejo, la loma de Chanchillo hasta llegar a la pascana de Tinajones una gran falda del cerro los alisos donde pernoctábamos, era un sitio que tenía pozos de agua para beber y cocinar, el segundo día bajábamos por el fundo Huilca. entrábamos a Quebrada Onda y la cruz cercana a Balsas, este trayecto era un riachuelo con poca agua. pasábamos balsas llegábamos al puente colgante Chacanto sobre el Río Marañón y comenzábamos a ascender por Chorropata, Paticonga, el Choloque cruzábamos la hacienda Limón hasta llegar al sitio Maqui Maqui donde pernoctábamos para pasar la noche y darle comer a las acémilas. El tercer día ascendíamos para cruzar la fila de Jelig  y bajar por las faldas del mismo cerro, hasta llegar al sitio La Tranca, lugar cercano a la ciudad de Celendín.
El comerciante al siguiente día iba a realizar sus compras, los arrieros preparaban los productos armando los fardos con bolsas de azúcar, sacos de arroz, fideos, velas, jabones, cajas de galletas, caramelos, manteca en latas, sacos de harina. se traía kerosene en cilindros de tres latas, la cerveza en cajas de cartón y otros licores. se colocaba tres cajas de licor o cerveza en cada sacó, una acémila cargaba seis cajas, otros dos cilindros de kerosene, se iniciaba el regreso en tres o cuatro días pasando por los mismos senderos y pascanas hasta llegar a Leymebamba, El comerciante iba en su buen mulo de silla.
Cuando llegó la carretera al puente fluvial de Chacanto a orillas del Río Marañón en el distrito y Balsas, la arriería se incrementó tanto que hasta se convirtió en una actividad económica muy favorable para los pobladores que tenían sus piaras bestias, algunos alquilaban uno dos o tres acémilas por viaje, porque se estableció que todos los domingos de cada semana bajaran de Celendín y  Cajamarca los camiones llenos de los artículos arriba mencionados para vender o entregar la carga a los que solicitaban.
Los arrieros o pasajeros que iban a Balsas, Celendín y la costa tenían que salir de Leymebamba los días sábados; de San Pedro, Montevideo y San Francisco de Yeso salían los días viernes. la mayoría de las acémilas se iban con herraduras en los cuatro cascos, buenos aperos para no lastimar a lomo de las bestias. para asegurar las cargas en los animales se llevaba lazos de cuero de ganado vacuno, para enlazar los fardos y cilindros con kerosene, luego se apretaba dicha carga con reatas de cuero o lazos, estás reatas llevaban sichon, los viajeros o dueños de las acémilas iban en un mulo de silla, esta asimila llevaba una buena montura, sus estribos, su guarnición, sus correas para amarrar las alforjas que llevaba el fiambre, una pellonera, un poncho de lana, un poncho de jebe para defenderse la lluvia. en la cabeza del animal estaba el “tapa ojos” con piezas plateadas, una buena rienda de cuero trenzado, el jinete se colocaba un par de espuelas a los talones que servía para picar al mulo para agilizar su andar.
Cada sábado transitaba más de 60 acémilas, las pascanas o parajes se convertían en noches muy alegres, los más de 10 o 12 arrieros después de cenar se recostaba en las camas provisionales que prepararán, muy poco se dormía porque comenzaba las risas con los chistes y refranes graciosos que hacían reír. La mayoría de ellos poreaban o chacchaban su coca con un buen cigarro envuelto en un pedazo de papel su tabaco natural secado y picado. así pasaba en la noche muy divertidos hasta que al amanecer se quedaban dormidos.
El patrón o dueño de las acémilas llamaba sus arrieros para levantarse temprano, unos para hacer el desayuno otros a traer las bestias del pasto. sea aparejaban todas las acémilas luego se tomaba el desayuno consistente un caldo o sopa, luego su jarro de café o té acompañado con su cancha de maíz blanco y sus panes. Después se hacía cargar las reatas envuelto en los sacos o costales en uno dos bestias. el patrón arreglaba las alforjas de fiambre y los colocaba en su mulo de silla, comenzaba la caminata hasta llegar al puerto de Chacanto, donde se concentraban arrieros y animales de diferentes lugares, al otro lado del puente se encontraban estacionados los camiones y otros vehículos pequeños, ese domingo era un día muy agitado por la concurrencia de transeúntes y pobladores del lugar. el calor es agobiante por el clima propio de balsas y las actividades que ejecutaban los arrieros para recoger la carga prepararlo para hacer cargar, se iniciaba El regreso hasta la misma pascana que pasamos la noche anterior.
Los viajes que pasaban de 3 días era cuando algunos caballares se cansaron por el peso de la carga o cuando salían del camino a comer, y al darse la vuelta se resbalaban y rodaban por las faldas, muchas veces se perdía la semilla y la carga.
Al llegar a la Leymebamba entregaba la carga a su destinatario, las acémilas llegaban muy maltratadas y débiles por comer muy poco durante el viaje transpirar o sudar por el peso de la carga y caminar todo el día. al siguiente día, se le llevaba para bañarlos a los ríos de Pomacochas (en el Barrio de Rumichaca) o al río Atuén (en el Puente Santo Toribio) luego curar las heridas del lomo del animal o las lesiones en las extremidades por lo accidentado que era los caminos, seguidamente les llevaban a chacras con buenos pastos para que se repongan y estén listos para un nuevo viaje.

El fiambre de los arrieros
El fiambre para estos viajes eran las locrunás, consistente en chochoca condimentada, papa seca condimentada, harina del norte que los transportaba en talegas de lino o algodón, el ucho de papas, el arroz seco, los tortillados hechos de harina de trigo, huevos y cebolla y fritos con manteca de chancho, también se llevaba café molido, pedazos de chancaca, pan de harina de trigo, cancha de maíz blanco y el y el infaltable charqui.
Para preparar nuestros desayunos y cenas en las pascanas llevábamos olletas de lata, luego se conoció las ollas de aluminio. los caldos no servían en mates o platos de fierro enlozado, cada arriero llevaba un jarro colgado a la cintura para saciar la sed y tomar nuestro exquisito shibe, que era de maíz morocho mezclado con chancaca diluido en agua que nos servía para saciar la sed y apaciguar el cansancio.
Para pasar la noche en las pascanas se tenía que llevar una carpa de forma rectangular que mide aproximadamente 5 m de largo x 2.50 a 3 m de ancho. Era una tela gruesa llamada lona con rayada por ambos lados, en su ancho tenía orejuelas de la misma tela que servía para templar la carpa sobre un travesaño de madera delgado sostenido por dos parantes también de madera con su horcón, de esa manera nos defendíamos del sereno de la noche y las lluvias.

La arriería en Celendín
Desde antes del año 1940 la herrería también lo ejercieron los pobladores de Celendín (Cajamarca), en mi niñez llegue a conocer unos arrieros dueños de 10 y 15 mulos apellidados Quevedo, los sus viajes los realizaban desde Celendín hasta Moyobamba para traer la paja toquilla para tejer los sombreros llamado “sombrero shilico” ocupación primordial de los celendinos que los realizan hasta en la actualidad, su venta del sombrero se ha convertido en un negocio dominical. Sus viajes duraban más de un mes, atravesaban la cordillera más brava y larga llamada Pishco Huañuna, se cuenta que muchas personas por atravesar está cordillera perecieron por el intenso frío y la inmensa distancia. la paja toquilla era embalada en forma de bombonajes en sacos de lino, era una carga muy voluminosa, cada mulo conducía 2 bombonas.
Estimado oyente al terminar de escuchar (leer) esta narración tendrás la idea más clara de lo que fue la actividad comercial (la arriería) de nuestra zona sur de Amazonas antes que se construyeran las carreteras, vías importantes para el avance de las culturas y la civilización, para acercarnos poco a poco a la modernidad de los pueblos.
 
🔰Glosario
Adorotes (acomodar la carga en recipientes para poder trasladar)
Pascanas (lugar de descanso en el camino)
Fundo (hacienda)
Reatas (cuerda o crea de cuero de ganado)
poreaban (usar un pequeño mate o recipiente den donde extraer la cal que acompaña la coca)
Chochoca (maíz cocinado, secado y molido)
Charqui (cecina de res desmenuzada)
Mates (tazones hechos de calabazas o mates) 
Horcón (madera que terminaba en forma de Y) 

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Texto transcrito de un relato contado en primera persona por Don Félix Segundo Escobedo Delgado, en un programa de costumbres y tradiciones emitido en radio fm desde la Casa de la Cultura de Leymebamba. 
Colaboración: #trekkingleymebamba 
Foto: #JordyTafur
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